La Fiscalía califica el caso como negligencia criminal y revela irregularidades en la gestión del centro funerario El pasado jueves 26 de junio, en el crematorio Plenitud, ubicado en Ciudad Juárez, Chihuahua, fue descubierto un hallazgo inquietante: 386 cuerpos embalsamados almacenados de manera irregular. Estos cadáveres habían sido transportados por las casas funerarias con las que se tenía acuerdo, después de los velorios, con la intención de ser incinerados. Sin embargo, en lugar de ser cremados, permanecieron en condiciones deplorables en las instalaciones, lo que generó una escena de horror para las familias afectadas y las autoridades. El hallazgo se produjo cuando una persona reportó la presencia de un cadáver dentro de un vehículo en las inmediaciones del crematorio. Como respuesta, policías municipales acudieron al lugar y, al ingresar a la propiedad, se encontraron con una escena grotesca: no solo un cuerpo, sino dos en el interior de una carroza mortuoria. Al avanzar en la inspección, los agentes descubrieron cientos de cadáveres apilados en el suelo, dispersos en muebles y en diferentes áreas del establecimiento, todos en un estado de descomposición avanzada. La escena revelaba un desprecio total hacia la dignidad de los difuntos y un grave riesgo sanitario, ya que no había refrigeración alguna y el lugar presentaba paredes maltrechas y un piso alfombrado por un líquido negruzco. Las familias de los deudos enfrentan ahora una situación aún más dolorosa, pues los cuerpos, tras un proceso de embalsamamiento, han quedado irreconocibles. La dificultad para identificarlos aumentará, ya que los métodos habituales, como la comparación de ADN, se complican por la naturaleza de los restos y la condición en la que se encuentran. Hasta el momento, solo se han logrado identificar 33 personas, notificando a 19 familiares y entregando físicamente 14 cuerpos. El fiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, calificó el caso como “una negligencia criminal”. Aseguró que e
