Las empresas tecnológicas están cambiando su enfoque laboral al requerir una creciente cantidad de electricistas y carpinteros para construir centros de datos destinados a la inteligencia artificial. Esta tendencia ha cobrado fuerza en los últimos años, reflejando una transformación en el empleo que prioriza habilidades prácticas por encima de las tradicionales.
Datos clave
- La demanda de trabajadores de cuello azul ha crecido más del 200 % en dos años.
- Una de cada cuatro vacantes tecnológicas se destina a personal de instalación y mantenimiento.
- Google invierte 50 millones de dólares para capacitar a 300,000 trabajadores en EE. UU.
El auge en la construcción de centros de datos se ha convertido en un fenómeno significativo. Según informes, las oportunidades laborales para posiciones técnicas en este sector se han duplicado, incluso cuando los puestos tecnológicos convencionales han disminuido. Estos nuevos empleos, aunque no son tan lucrativos como los de ingenieros o desarrolladores, ofrecen un incremento salarial considerable para los instaladores. Se estima que estos profesionales pueden esperar un salario que supere en un 42 % los salarios promedios de otras áreas de la construcción.
¿Qué significa para los trabajadores de la construcción?
La intensa demanda de trabajos en construcción de centros de datos está influenciando el mercado laboral en diversas regiones. Ciudades como Columbus, Ohio, y Reno, Nevada, han visto un aumento significativo en las ofertas laborales locales, saltando de menos del 2 % a más del 10 % en solo un año. Sin embargo, también surgen desafíos. Las condiciones laborales en este sector son exigentes, con jornadas de hasta diez horas diarias, y los técnicos enfrentan el dilema de equilibrar su vida laboral con otras actividades.
¿Qué impacto tiene en el futuro laboral?
A pesar de las oportunidades que esta revolución tecnológica presenta, hay incertidumbres sobre la sostenibilidad de estos puestos una vez que los centros de datos estén en funcionamiento. Si bien durante la construcción se requerirán miles de operarios, su mantenimiento podría no necesitar a tantos trabajadores. Esto plantea el riesgo de que, tras la fase de construcción, muchos de estos profesionales altamente capacitados enfrenten dificultades para encontrar empleo en otros ámbitos.
Enfrentar estos retos será crucial para que el sector de la construcción se adapte a las nuevas demandas. Las compañías seguirán invirtiendo en formación y adaptación de sus programas de trabajo para asegurar que la transición hacia la digitalización no deje a nadie atrás.
Con información de lavanguardia.com

