La diferencia en ingresos evidencian la persistente brecha socioeconómica en el país, pese a algunos avances en crecimiento y políticas públicas. La brecha económica en México continúa siendo uno de los mayores desafíos del país, con el ingreso del 1% más rico siendo 442 veces superior al del 10% más pobre. Mientras que este último grupo recibe en promedio 2,168 pesos mensuales por persona, los hogares de élite perciben cerca de 959,000 pesos al mes. Aunque entre 2018 y 2024 los ingresos promedio aumentaron un 19%, los beneficios no llegaron de manera equitativa a toda la población. Los sectores de altos ingresos dentro del 1% experimentaron un crecimiento similar al promedio general, reflejando una concentración de riqueza cada vez más marcada. El informe revela que la desigualdad sigue siendo significativa; el índice de Gini, que mide la disparidad en los ingresos, apenas mostró una leve reducción, pero nadie duda que México continúa siendo uno de los países con mayores brechas del mundo. La concentración del ingreso en manos del 1% más rico alcanza el 35% del total, exacerbando las desigualdades sociales y económicas. A esto se suma que sectores vulnerables, como hogares encabezados por madres solteras, enfrentan obstáculos adicionales, con ingresos que casi la mitad de los hogares en promedio. La diferencia en gastos también es evidente, con los más pobres destinando casi todo a alimentación, mientras que los más ricos disfrutan de mayores recursos para educación y esparcimiento. La desigualdad estructural se refleja en el acceso a servicios públicos, que se vuelven costosos para las familias menos favorecidas, profundizando la brecha social. Reforma política, inversión social y una política fiscal más equitativa son necesarios para reducir estas disparidades, fortalecer derechos y garantizar una redistribución efectiva. Expertos coinciden en que–seguir con políticas efectivas de salario y ampliar la cobertura de servicios públicos son pasos fundamentales para m
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