José Antonio N., conocido como El Titán, fue arrestado en un operativo federal en Nuevo León. Este exfutbolista, que jugó en las fuerzas básicas de equipos como Puebla, Tigres y Atlante, estaba relacionado con el Cártel del Noreste, lo que llevó a las autoridades a investigar sus conexiones criminales.
Las investigaciones de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana indican que la captura del Titán es el resultado de un trabajo minucioso sobre un esquema de “huachicol fiscal”. Este esquema incluía la introducción ilegal de hidrocarburos desde Estados Unidos, donde se utilizaban empresas transportistas y compañías factureras para blanquear dinero proveniente del contrabando.
En el operativo que culminó en su detención, también se arrestó a una mujer y se aseguraron múltiples elementos, incluyendo 10 armas de fuego, 11 vehículos, dosis de droga, 6 motocicletas y 7 tigres. Aunque no tenía un perfil violento, su rol lo caracterizaba como un operador financiero, capaz de mover grandes volúmenes de combustible.
Las autoridades federales han vinculado su estructura con decomisos significativos en estados como Tamaulipas y Coahuila, incluyendo el aseguramiento de un buque denominado “Challenge Procyon”. Enfrenta ahora graves cargos relacionados con operaciones con recursos de procedencia ilícita y contrabando.
La detención de El Titán resalta las conexiones entre el deporte y el crimen organizado, un fenómeno que sigue generando preocupación en diversas comunidades. Las investigaciones continúan para desmantelar este tipo de redes en el país.
Con información de municipiospuebla.mx

