El incremento en la deuda per cápita afecta a las futuras generaciones y revela desequilibrios fiscales que amenazan la sostenibilidad económica del país. La carga financiera que enfrentará cada mexicano desde su nacimiento continúa en aumento, alcanzando un promedio de 149 mil pesos en 2025, lo que refleja un incremento de 22 mil pesos en comparación con 2018. Esta tendencia revela un patrón de endeudamiento que se ha intensificado en los últimos años, afectando directamente a las nuevas generaciones. La acumulación de pasivos públicos, derivada de decisiones tomadas en décadas anteriores, agrava la situación, ya que recursos que podrían invertirse en infraestructura, salud y educación se destinan en gran medida a pagar intereses y mantener apoyos a empresas como Pemex. La desigualdad generacional en los beneficios del sistema fiscal, sumada a un crecimiento poblacional menor frente a la deuda, profundiza los riesgos financieros. Expertos advierten que este escenario puede traducirse en mayores costos para la población, al limitar las inversiones sociales y presionar los recursos públicos en el largo plazo.
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