La posible candidatura del pastor evangelista ha provocado discrepancias entre libertarios y líderes religiosos que apoyan su incursión en la esfera pública. La reciente incursión del pastor Dante Gebel en el ámbito político ha generado un impacto significativo en el escenario social y religioso del país. Con 57 años, originario del Conurbano y líder de la iglesia River Church en Los Ángeles, Gebel ha consolidado una destacada presencia mediática, llegando a congregar a cientos de miles en eventos masivos y a establecerse como una figura influyente entre los evangélicos que participan en el contexto político nacional. Su visibilidad se incrementó durante la pandemia, cuando sus transmisiones en vivo alcanzaban a millones, posicionándolo como un referente en la comunidad evangélica internacional. Este protagonismo ha traducido en un apoyo explícito por parte de ciertos dirigentes que aspiran a ampliar sus posibilidades electorales, incluyendo a algunos vinculados con sectores libertarios. La posible postulación de Gebel ha generado tensión dentro de la narrativa política, en particular entre aquellos que consideran que su ingreso al escenario público puede alterar las dinámicas tradicionales del movimiento libertario y dividir aún más a los grupos evangélicos que mantienen posturas distintas respecto a su participación en política. Es importante contextualizar que la movilización del liderazgo religioso en la política no es un fenómeno nuevo en el país, pero la figura de Gebel representa una convergencia de influencia mediática, liderazgo religioso y ambiciones partidistas. Este fenómeno evidencia un cambio en la interacción entre el evangelismo y la política, donde figuras con fuerte presencia en medios buscan canalizar su alcance a través de candidaturas y alianzas que pretenden movilizar simbolismos y valores religiosos en decisiones públicas de gran impacto. La admisión del pastor en el escenario político también refleja las tensiones internas en los sectores eva
