La decisión de esconder al candidato libertario y una campaña sin presencia territorial aumentan las tensiones internas y la incertidumbre electoral en la provincia. En el contexto electoral provincial, las fuerzas políticas evalúan una estrategia de campaña de baja intensidad con el objetivo de minimizar la exposición pública del líder de la lista libertaria, José Luis Espert. La iniciativa busca replicar el estilo de campañas anteriores, donde la presencia territorial de los candidatos fue limitada, priorizando la marca de La Libertad Avanza en lugar de la figura individual del postulante. Esta maniobra surge en un momento de críticas internas en el espacio del PRO, que expresan inquietudes por cómo contrarrestar la ventaja de más de 13 puntos que lograron en septiembre frente al peronismo. Espert atraviesa recientes escándalos que afectan su imagen pública, vinculados tanto a su relación con un exfuncionario de la administración anterior como a revelaciones sobre un ingreso ilícito en 2020. Tales controversias fortalecen la percepción negativa en sectores oficiales, aumentando la preocupación por su potencial impacto electoral. Por ejemplo, su inasistencia a actividades públicas y la ausencia en eventos clave generan dudas sobre la efectividad de su campaña, además de alimentar especulaciones sobre su respaldo en los territorios. El panorama electoral presenta un escenario polarizado, con proyecciones que indican una distancia considerable entre el peronismo y las fuerzas de izquierda, pero con una campaña que, por ahora, reduce la visibilidad de Espert en el territorio. Las encuestas actuales muestran una caída en su intención de voto y un desfase respecto a los pronósticos optimistas de su sector. La falta de presencia concreta en las boletas y la estrategia de mantener el perfil bajo en las calles incrementa las tensiones internas, especialmente en el PRO, donde dirigentes del sector de Cristian Ritondo expresan su descontento por ser excluidos de las activida
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