Expertos indican que, aunque populares, los lentes con filtros azules ofrecen protección limitada contra los efectos de las pantallas digitales y no previenen totalmente la fatiga ocular. La creciente preocupación por el cuidado visual en la era digital ha impulsado a muchas personas a optar por lentes con filtros azules, creyendo que estos contribuyen a reducir la fatiga ocular y proteger la vista. Sin embargo, investigaciones rigurosas indican que estos filtros ofrecen una protección solo limitada y no eliminan los síntomas asociados al uso prolongado de pantallas, como ojos secos o visión borrosa. Diversos expertos en salud visual explican que la luz azul de ondas cortas, presente en dispositivos como teléfonos y computadoras, tiene una alta energía que puede contribuir a daño celular en el ojo en casos extremos. A la vez, se ha comprobado que la exposición a la luz azul durante la noche puede interferir con la producción de melatonina, alterando los ciclos de sueño. No obstante, los principales responsables de la fatiga ocular son los comportamientos relacionados con el uso de pantallas: mantener la vista fija por largo tiempo, reducir el parpadeo y la concentración excesiva en la visión cercana. Por ello, los especialistas recomiendan adoptar medidas como pausas regulares, mantener una distancia adecuada de las pantallas y ajustar la iluminación ambiental, en lugar de confiar exclusivamente en lentes con filtros azules para prevenir molestias o daños oculars. La clave está en combinar hábitos saludables con el cuidado adecuado de la vista para evitar problemas a largo plazo.
