La tradición de regalar flores amarillas en esta fecha está vinculada a símbolos de felicidad, amistad y logros, además de marcar el inicio de la primavera en ambos hemisferios. Cada año, la costumbre de regalar flores amarillas el 21 de septiembre ha ganado popularidad, especialmente en fechas cercanas a la llegada de la primavera, que en el hemisferio Norte y Sur coincide en esa fecha. Esta tradición tiene raíces culturales y simbólicas relacionadas con el optimismo, la amistad y los sentimientos positivos, siendo común en diferentes regiones de América y Europa. La elección del color amarillo está asociada con la alegría, el sol y la prosperidad, reflejando un deseo de felicidad y nuevos comienzos. Además, algunos interpretan esta fecha como una oportunidad para fortalecer vínculos afectivos y celebrar logros personales y profesionales. La influencia de la cultura popular, como canciones y programas de televisión, ha reforzado este significado, proponiendo flores amarillas como un obsequio lleno de intención y buenos deseos. En el contexto de la celebración, diversas variedades de flores como girasoles, tulipanes y rosas amarillas son las más utilizadas para expresar estos sentimientos.
