Una creciente ola de fraudes migratorios está afectando a comunidades que buscan desesperadamente obtener apoyo legal en Estados Unidos. Delincuentes se presentan como abogados o funcionarios del gobierno, prometiendo soluciones rápidas a cambio de elevadas sumas de dinero. Este tipo de engaños se alimenta del miedo ante posibles operativos migratorios y cambios en las leyes.
Los estafadores han perfeccionado sus métodos, utilizando plataformas como Zoom y WhatsApp para llevar a cabo reuniones fraudulentas. En estas videollamadas, un supuesto agente migratorio vestido con uniforme y banderas engaña a las víctimas, asegurándoles que sus casos han sido aprobados. Las cantidades exigidas pueden superar los 10,000 dólares, dejando a muchas personas sin sus ahorros.
Además, advertencias emitidas por el Departamento de Justicia de California alertan sobre la proliferación de estos delincuentes que amenazan con la deportación si no se cumplen con sus exigencias monetarias. Este clima de temor ha llevado a muchas personas a no reportar estos casos a las autoridades, facilitando el trabajo de los estafadores.
El impacto emocional y financiero que generan estas estafas es devastador. Muchas familias terminan atrapadas, vendiendo pertenencias o pidiendo préstamos a familiares en sus países de origen, solo para perderlo todo. Las víctimas, al seguir consejos erróneos, a menudo pierden oportunidades legales valiosas y quedan expuestas al sistema migratorio real.
Protegerse de estas estafas es fundamental. Las agencias federales no contactan a través de redes sociales ni exigen pagos mediante aplicaciones de transferencia. Es necesario tener cuidado con los notarios, quienes no son abogados y no pueden brindar asesoría legal. Verificar siempre la legitimidad de las organizaciones y evitar promesas de resultados garantizados son medidas cruciales para evitar caer en estos engaños.
Con información de ecoportal.net

