La movilización, que parte del Ángel de la Independencia y recorre el centro, busca evidenciar la demanda juvenil de justicia y mayor seguridad pública. El pasado sábado 15 de noviembre, un grupo de jóvenes que se identifican con la llamada "Generación Z" llevó a cabo una marcha en la Ciudad de México para expresar su rechazo a los niveles de inseguridad y violencia política en el país. La movilización comenzó en el emblemático Ángel de la Independencia y avanzó por Paseo de la Reforma, continuó por avenida Juárez y concluyó en el Zócalo capitalino, tras recorrer varias avenidas principales. A lo largo del recorrido, las autoridades metropolitanas implementaron un operativo especial de seguridad, que incluyó el resguardo de edificios históricos como el Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y estructuras aledañas, ante la probable concentración de manifestantes. Aunque en redes sociales se promovieron convocatorias en diversas ciudades, en la capital la participación fue relativamente escasa, lo cual, según algunos analistas, refleja el control que las instituciones han logrado sobre los movimientos sociales en los últimos años. El objetivo principal de los participantes fue exigir justicia y mayor protección frente a la creciente violencia que, en su opinión, afecta la estabilidad social y el bienestar de la juventud. Las consignas también demandaron justicia por hechos específicos, como la reciente muerte del edil Carlos Manzo, y enfatizaron en las oportunidades para los jóvenes en áreas de empleo, educación y seguridad. Es importante considerar que, aunque la marcha no fue organizada formalmente por la supuesta generación, diferentes colectivos y simpatizantes adoptaron el nombre para protagonizar la protesta. La convocatoria logró un eco disperso en varias regiones del país, con actividades en estados como Jalisco, Nuevo León, Puebla y Querétaro, en un intento por mantener viva la demanda social en distintas ciudades. Este evento forma parte de un contexto
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