En un templo de la Ciudad de México, los restos de Hernán Cortés permanecen custodiados por un hombre en situación de calle que parece vigilar su mausoleo. Este lugar, ubicado cerca de la estación Museo de la Ciudad, atrae la atención de pocos, en contraste con la aglomeración del metrobús.
La entrada al recinto se encuentra en condiciones descuidadas, rodeada de desechos y con un acceso restringido que impide el acercamiento a una placa con el nombre del conquistador. Al interior, la ambientación es igualmente desoladora, con escasa asistencia a la misa y signos de abandono.
Jaime Garza, un visitante de 55 años, expresó su sorpresa por el estado del lugar, argumentando que, dadas las contribuciones de Cortés a la historia de México, su tumba debiera estar mejor cuidada. Su perspectiva se alinea con la de Iris, quien sostiene que los restos deben permanecer en el templo, reconociendo la llegada del catolicismo como un evento significativo en la historia del país.
El debate sobre la permanencia o no de los restos de Cortés cobró fuerza tras la reciente visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Sus declaraciones sobre la Conquista generaron críticas de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, quien describió a Cortés como responsable de múltiples atrocidades.
Historiadores como Berta Hernández argumentan que retirar los restos a España sería más un acto político que un intento de reconciliar la historia, sugiriendo que existe un espectro más complejo en la figura de Cortés que va más allá de la narrativa de héroe o villano. Así, la controversia sobre su legado y su lugar en México continúa viva.
Con información de eluniversal.com.mx

