La reducción de recursos ha provocado la suspensión de cirugías complejas, poniendo en riesgo la atención de miles de menores en situación vulnerable. El Hospital Infantil de México, uno de los centros de salud públicos más importantes para la atención pediátrica en el país, atraviesa una grave crisis derivada de recortes presupuestales que afectan sus servicios. Por trámites administrativos, una parte del financiamiento destinado para 2025 permanece retenida en la Secretaría de Hacienda, lo que ha reducido a la mitad la capacidad de atención en áreas críticas como anestesia, imposibilitando la realización de cirugías de alta complejidad. Como resultado, cientos de menores que aguardaban intervenciones quirúrgicas, incluyendo procedimientos cardiovasculares, neurocirugías y tratamientos oncológicos, enfrentan largas listas de espera que cada día se incrementan. La situación refleja no solo una crisis institucional, sino también un impacto ético y humano que pone en jaque el derecho a la salud y la vida de los niños mexicanos. Los recortes en el sector salud, que afectan a 16 hospitales de alta especialidad, han evidenciado las vulnerabilidades del sistema ante la disminución de presupuestos, en un contexto donde la demanda de atención especializada crece y requiere de recursos adecuados para garantizar la cobertura y calidad del servicio.
