El gobierno israelí ha deportado a todos los activistas extranjeros que fueron detenidos después de la intervención de la Flotilla Global Sumud, un convoy marítimo que tenía como objetivo llegar a la Franja de Gaza para denunciar la crisis humanitaria en esa región.
Entre los deportados se encontraban ciudadanos de aproximadamente 40 países, incluidos mexicanos y españoles. Las fuerzas de seguridad israelíes interceptaron sus embarcaciones en aguas internacionales, cerca de Chipre, lo que suscitó una controversia significativa.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel afirmó que el país mantendrá su bloqueo naval sobre Gaza y no permitirá ninguna violación de esta medida. Además, la organización Adalah confirmó que los activistas fueron liberados del centro de detención de Ktziot antes de su deportación. Muchos de ellos abandonaron Israel a través del aeropuerto de Ramón o por tierra hacia Jordania y Egipto.
La situación generó una creciente indignación internacional, especialmente después de que el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, publicara videos que mostraban a los activistas esposados y arrodillados. Estos actos, acompañados de declaraciones del funcionario, fueron fuertemente criticados por varios gobiernos europeos y se cuestionaron incluso dentro de Israel.
A su vez, México exigió que se respetaran los derechos humanos de los ciudadanos mexicanos involucrados en la acción. Autoridades del país activaron asistencia consular y buscaron garantizar el bienestar de los activistas, solicitando acceso inmediato y protección para su integridad física. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, defendió el bloqueo y aseguró que su gobierno actuará enérgicamente frente a barcos vinculados a Hamas, que han exacerbado la crisis en Gaza tras más de dos años de conflicto.
Con información de tribunadelabahia.com.mx

