Ciudad de México. - La presidenta Claudia Sheinbaum anunció una iniciativa de reforma constitucional que obligará a los aspirantes a cargos de gobernador o presidente de la República a renunciar públicamente a cualquier nacionalidad que no sea la mexicana. Esta propuesta, conocida como la "Ley Salinas Pliego", surge en un contexto político donde algunos empresarios y políticos poseen doble nacionalidad, lo que ha suscitado críticas sobre los intereses detrás de la medida.
Ricardo Salinas Pliego, empresario y dueño de Grupo Salinas, reaccionó a la propuesta, revelando que tiene la nacionalidad estadounidense. En sus redes sociales, cuestionó si el gobierno busca perjudicar a millones de mexicanos que migran al norte, sugiriendo que la reforma refleja el "miedo y odio" que se tienen en la Cuarta Transformación hacia aquellos con conexiones en el extranjero.
La presidenta vinculó su iniciativa con el caso del exgobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca, quien enfrenta un proceso de extradición por delitos graves en Estados Unidos. Políticos de distintos signos se verían afectados por la reforma, sobre todo en áreas fronterizas donde es común que figuras públicas tengan doble nacionalidad, como es el caso de Jaime Bonilla, exgobernador de Baja California.
Es relevante mencionar que la propuesta no prohibiría la doble nacionalidad como tal, ya que el derecho está consagrado en la Constitución mexicana. Sin embargo, sí exigiría a quienes deseen postularse renunciar a su ciudadanía extranjera. En contraste, las leyes en Estados Unidos no exigen lo mismo para sus funcionarios públicos.
La historia de Tamaulipas pone de manifiesto lo binacional del fenómeno, ya que muchos gobernadores han tenido la doble nacionalidad a lo largo de su historia. La reforma de Sheinbaum podría impactar considerablemente a un amplio espectro de políticos y ciudadanos que buscan aspirar a los más altos cargos del gobierno.
Con información de sonorapresente.com

