Economistas advierten sobre riesgos de seguir incrementando el salario mínimo ante su impacto en empleo, inflación y productividad. En México, el aumento al salario mínimo enfrenta un punto de inflexión debido a las posibles repercusiones en la economía. A pesar de que los niveles de pobreza han alcanzado su punto más bajo en décadas, expertos coinciden en que los incrementos continuos podrían perjudicar la creación de empleos formales y presionar los precios, especialmente en sectores vulnerables. La productividad laboral, que en los últimos años ha mostrado ciertos signos de recuperación, aún no iguala el ritmo del salario, lo que genera una mayor informalidad y mayores costos para las empresas, particularmente las pequeñas. Este escenario podría derivar en un incremento en la inflación y una reducción en la competitividad internacional del país. Analistas también advierten sobre la posible automatización de procesos y recortes laborales como medidas para hacer frente a los costos laborales crecientes. Mientras tanto, el gobierno mantiene su postura de seguir impulsando aumentos significativos, argumentando que estas acciones son resultado de negociaciones y buscan mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. Sin embargo, expertos sugieren una estrategia diferenciada para distintas regiones y sectores, priorizando el equilibrio entre crecimiento y estabilidad económica.
