Un importante cambio se está gestando en Mendoza, Argentina, donde la crisis del vino está forzando a muchos productores a replantearse sus cultivos. La caída en la demanda de vino, impulsada por un enfoque en hábitos saludables y calidad, está generando inquietud en el sector vitivinícola. Más del 10% de los productores locales han comenzado a diversificarse hacia alternativas como la ganadería, el pistacho y la cereza.
El Ministro de la Producción, Rodolfo Vargas Arizu, destacó la necesidad de adaptarse a estos cambios. Explicó que muchos viticultores enfrentan una realidad complicada que los obliga a innovar y explorar nuevas oportunidades. Vargas Arizu sugirió que los productores consideren diversificarse e invertir en cultivos emergentes que están ganando terreno en el mercado.
Los productores han respondido a la disminución en el consumo de vino y a los precios bajos de la uva, trasladando su interés hacia la producción de frutos secos y pasturas. La demanda de pistachos, almendras y nueces ha incrementado considerablemente. Al mismo tiempo, hay un crecimiento notable en la ganadería, que se optimiza gracias a nuevas tecnologías de riego.
Además, la producción de cerezas frescas está aumentando, gracias al favorable clima de la región que permite cosechas anticipadas. Esta producción está generando oportunidades de exportación significativas, especialmente hacia mercados como Estados Unidos y la Unión Europea. Mendoza, también reconocida por su cultivo de semillas híbridas, está posicionándose como un referente en el sector hortícola nacional.
A pesar de los desafíos, el sector vitivinícola mantiene expectativas sobre su futuro. Vargas Arizu subrayó que aunque la producción de vino ha disminuido, todavía hay un gran potencial de crecimiento si se trabaja en la calidad y se atienden las demandas del mercado internacional.
Con información de lanacion.com.ar

