Invertir en movilidad, agua y desarrollo urbano es clave para mantener el crecimiento del turismo y mejorar la calidad de vida en destinos principales. El fortalecimiento de la infraestructura en distintas regiones del país es fundamental para sostener el crecimiento del sector turístico y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. En destinos como Los Cabos y La Paz, se avanzan en proyectos viales y de abastecimiento de agua, con obras que buscan reducir saturaciones viarias y garantizar suministro en zonas en desarrollo. La construcción de la presa El Novillo en Baja California Sur refuerza la seguridad hídrica, vital para áreas con alta concentración de inversión extranjera. Aunque el sector ha presentado un ligero retroceso en inversión pública y privada en la región, Baja California Sur sigue destacándose a nivel nacional por su dinamismo en construcción y ventas inmobiliarias. Sin embargo, el rezago en infraestructura social, como pavimentación y servicios básicos en comunidades, continúa siendo un desafío que impacta tanto en la calidad de vida local como en la percepción del destino. En el sureste, Mérida se posiciona como un centro estratégico mediante inversiones en infraestructura aeroportuaria, ampliación de trenes y actividades culturales, promoviendo un turismo de experiencias. La diversificación de destinos y la actualización de la infraestructura adicional permiten captar nuevas tendencias y ofrecer mejores experiencias a los viajeros, consolidando la región como un polo de crecimiento. La inversión en estos aspectos es crucial para sostener la competitividad, promover la inversión extranjera y potenciar el desarrollo económico integral.
