Expertos y análisis reconocen que el país enfrenta un sistema autocrático que limita libertades, diezmando instituciones democráticas y derechos fundamentales. En la actualidad, diversos estudios y análisis de expertos en ciencia política señalan que México atraviesa por un proceso de consolidación de un sistema autoritario que restringe las libertades públicas y desdibuja las instituciones democráticas. A más de ocho años desde que llegó al poder el partido Morena, el país ha experimentado una serie de cambios que afectan la separación de poderes, la libertad de expresión y la justicia, en un contexto donde la consolidación de un modelo centralizado y opaco parece avanzar sin freno. La historia reciente revela que, en su ascenso al poder, se impulsó un proceso democrático que luego ha sido gradualmente erosionado por la concentración del poder, la censura y el control social. La caída en la independencia de órganos como el INE, la judicialización de opositores y la persecución de críticas se suman a un panorama donde la vigilancia, el nepotismo y la eliminación de mecanismos de rendición de cuentas muestran un escenario preocupante para la democracia mexicana. Entender la magnitud de estos cambios y su impacto en la vida social y política del país es fundamental para reconocer la gravedad de la situación y la necesidad de fortalecer las instituciones y las libertades ciudadanas en pro de una democracia real y plural.
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