La agencia crediticia eleva el apoyo oficial a la petrolera, pero advierte sobre persistentes desafíos económicos y liquidez limitada. Recientemente, Moody’s elevó la calificación de crédito de Petróleos Mexicanos (Pemex), pasando de un nivel de apoyo considerado “alto” a un nivel “muy alto”. Esta mejora representa un avance significativo en la percepción del respaldo que recibe la empresa por parte del gobierno mexicano, reflejando un compromiso más firme para apoyar sus operaciones. Sin embargo, la agencia crediticia enfatizó que, a pesar de este alza en la evaluación, Pemex continúa enfrentando importantes desafíos económicos y de liquidez. La petrolera mantiene dificultades relacionadas con la disminución de producción, pérdidas en su área de refinación y escasas inversiones en exploración, factores que mantienen su flujo de caja en números negativos. Se estima que, entre 2026 y 2027, Pemex necesitará aproximadamente 7,000 millones de dólares anuales para cubrir sus pasivos y sostener sus operaciones. A junio, sus reservas en efectivo alcanzaban solo 5,100 millones de dólares, con líneas de crédito comprometidas que suman 7,500 millones de pesos y 500 millones de dólares, cifras insuficientes para afrontar sus compromisos inmediatos. El respaldo del Estado mexicano es crucial para Pemex, ya que la dependencia de ayuda gubernamental y apoyo financiero es notoria para cumplir con vencimientos y pagos a proveedores. La perspectiva estable asignada a la calificación indica que, en los próximos 12 a 18 meses, no se esperan cambios sustanciales en la estrategia de negocio ni en su perfil financiero. No obstante, la calificación podría mejorar si la compañía logra recuperar su rendimiento operacional, mejorar su liquidez y generar flujos positivos que le permitan reducir su nivel de deuda. En contraste, una eventual rebaja en la calificación soberana de México o en el nivel de apoyo estatal podría ejercer presión sobre los bonos de Pemex.
