Katmandú, Nepal. - Las autoridades nepalíes continúan las labores de búsqueda de sobrevivientes tras una devastadora riada que ha dejado un saldo trágico de más de 1,250 personas muertas y cerca de 4,700 desaparecidas en la nación. Este desastre natural, que ocurrió hace once días, ha generado una intensa movilización de equipos de rescate.
En las últimas horas, se lograron rescatar a dos trabajadores con vida de un túnel en la central hidroeléctrica Trishuli 3A, lo que ha renovado las esperanzas de hallar a más sobrevivientes. Sin embargo, las condiciones difíciles y los escombros acumulados complican los esfuerzos de las autoridades, que han desplegado personal y recursos en distintas áreas afectadas.
El Gobierno de Nepal ha recibido el apoyo de organizaciones internacionales, que se han unido a la búsqueda y a los esfuerzos de ayuda humanitaria. Las comunidades afectadas enfrentan un panorama crítico, ya que la destrucción de infraestructura y el desplazamiento de personas han agudizado la crisis en la región.
La respuesta sigue siendo coordinada por el Ministerio del Interior, que ha instado a la ciudadanía a participar en las labores de rescate y a no evitar el riesgo de entrar en áreas peligrosas. La situación es crítica y se estima que, en días posteriores, se deberán evaluar daños y establecer un plan de recuperación para las zonas más afectadas.
Con información de swissinfo.ch

