El tipo de cambio se sitúa cerca de las 18,00 unidades ante una agenda de indicadores globales y decisiones internas que afectan su estabilidad. El peso mexicano inició la jornada cotizando alrededor de las 18,00 unidades por dólar, un nivel psicológico y técnico que refleja la cautela de los inversionistas. La atención se centra en una semana marcada por la publicación de numerosos indicadores económicos nacionales e internacionales, que podrían influir en la tendencia del tipo de cambio durante el día. Entre los factores internos destacados, la reciente decisión del Banco de México de disminuir su tasa de referencia en 25 puntos base, dejándola en 7,00%, genera un ambiente de observación. La postura conservadora del banco central busca mantener la estabilidad cambiaria ante posibles presiones inflacionarias o externas. En el ámbito externo, el mercado se mantiene atento a la publicación del índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) en Estados Unidos, así como a las declaraciones de miembros de la Reserva Federal. Estos datos son determinantes para las expectativas sobre futuros movimientos en las tasas de interés y, en consecuencia, en el comportamiento del dólar. Por otro lado, las negociaciones y acuerdos relacionados con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) aportan cierta plusvalía en la percepción de estabilidad, aunque aún persisten riesgos ligados a revisiones futuras y polarizaciones políticas. La coyuntura también refleja una dinámica compleja en las relaciones diplomáticas del país, con temas de migración y posicionamientos internacionales que pueden influir en la percepción del mercado a mediano plazo. Dado este escenario, se prevé un día de alta volatilidad en el peso mexicano, condicionado por los datos económicos que se publiquen. Un PCE moderado y una postura menos restrictiva de la Reserva Federal podrían fortalecer al peso, manteniéndolo cerca o por debajo de los 18,00. En caso contrario, cifras inflacionarias elevad
