El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) ha implementado una prohibición sobre el uso de motoras acuáticas, conocidas como "jet-skis", en el sector Mar Negro de la Bahía de Jobos, en Salinas. Esta acción busca proteger al manatí antillano, cuya mortalidad se ve principalmente afectada por colisiones con embarcaciones.
Datos clave
- Prohibición: Uso de jet-skis en la Bahía de Jobos.
- Ubicación: Sector Mar Negro, Salinas, Puerto Rico.
- Multa: Hasta $5,000 por violación de la orden.
- Otras embarcaciones: Permitirán pescas de hasta 25 pies de eslora.
- Población de manatíes: Entre 500 y 600 manatíes antillanos en Puerto Rico.
La orden, emitida a través de un comunicado administrativo, prohíbe la operación, circulación y estacionamiento de jet-skis en esta zona ecológicamente sensible. Sin embargo, se permite el tránsito de embarcaciones pesqueras que tengan una longitud máxima de 25 pies, siempre que su uso se realice de manera responsable y conforme a la normativa vigente.
La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González Colón, junto con el secretario del DRNA, Waldemar Quiles, anunció esta medida durante una visita a la Marina de Salinas, un área identificada como crítica debido a los frecuentes incidentes que resultan en la muerte de manatíes. El DRNA ha indicado que la acción se enmarca dentro de una campaña más amplia para educar al público y a los operadores de embarcaciones sobre la necesidad de una navegación responsable.
¿Por qué es importante esta prohibición?
La prohibición del uso de jet-skis se justifica debido a que las muertes de manatíes continúan siendo una preocupación significativa en Puerto Rico. Aunque las cifras de mortalidad reportadas han disminuido, las colisiones con embarcaciones siguen siendo la principal amenaza para la conservación de esta especie.
El DRNA también ha anunciado el lanzamiento de una campaña educativa destinada a fomentar la conciencia sobre las zonas donde habitan los manatíes y los comportamientos seguros en el agua. Esta estrategia es crucial para la protección de los manatíes y para garantizar que las actividades recreativas no afecten su supervivencia.
¿Qué multas enfrentan los infractores?
Las personas que ignoren esta prohibición tendrán que enfrentarse a sanciones económicas que pueden llegar hasta los $5,000 por cada violación. Además, cada día que se mantenga la infracción puede considerarse como una ofensa separada, generando así un mayor riesgo financiero para los infractores.
El DRNA señala que las multas se aplicarán al registro de la motora acuática que cometa la infracción, lo que asegura que los responsables sean efectivamente sancionados. Esta medida es parte de los esfuerzos continuos para resguardar las especies en peligro de extinción en el archipiélago.
Las acciones recientes del DRNA reflejan un compromiso activo en la conservación del manatí antillano y la necesidad de equilibrar la recreación acuática con la protección de la biodiversidad.
Con información de elnuevodia.com

