La iniciativa busca potenciar la economía agrícola local mediante apoyo técnico y promoción de productos tradicionales, fortaleciendo la soberanía alimentaria. El gobierno federal ha incorporado a Quintana Roo en una estrategia nacional destinada a revitalizar la producción de maíz nativo, una iniciativa que promueve tanto el crecimiento económico de los pequeños productores como la conservación de variedades tradicionales. La incorporación forma parte de un plan que integra asesoría técnica y apoyo integral para transformar la siembra tradicional en una actividad sostenible y rentable, fomentando además la elaboración de productos derivados como tortillas, totopos y tostadas de calidad garantizada. Este esfuerzo se enmarca en un contexto más amplio de preservación cultural y fortalecimiento de la seguridad alimentaria en México. La producción de maíz nativo no solo representa un componente esencial de la alimentación tradicional, sino que también tiene un valor simbólico y cultural para las comunidades rurales. La iniciativa busca revertir prácticas que favorecen semillas comerciales en detrimento de las variedades tradicionales, promoviendo una recuperación de las prácticas agrícolas ancestrales y fortaleciendo la identidad cultural de los pueblos. Para complementar esta acción, se estima que en Quintana Roo se beneficiarán más de 16 mil productores en siete municipios, con una superficie agrícola superior a 23 mil hectáreas y una producción anual proyectada de aproximadamente 28 mil toneladas. El objetivo alcanzará un incremento significativo en la productividad para 2030, con metas que alcanzan el 50% más en rendimiento por hectárea y la incorporación de millones de productores a esta actividad sustentable. La iniciativa busca ampliar el alcance a más de 1.4 millones de familias en todo el país, asegurando la soberanía alimentaria y protegiendo el patrimonio agrícola nacional.
