La modificación del marco legal restringe el acceso a recursos jurídicos colectivos, generando polémica y enfrentamientos internos en el Congreso. En un proceso legislativo marcado por la controversia, las comisiones de la Cámara de Diputados aprobaron un dictamen que modifica la Ley de Amparo, una de las herramientas jurídicas fundamentales en la protección de derechos en México. A lo largo de varias jornadas de discusión, se evidenció un debate intenso, con la oposición señalando que los cambios representan un retroceso en el acceso a la justicia, especialmente para grupos colectivos como comunidades indígenas, organizaciones civiles y defensores del medio ambiente. La reforma contempla criterios más estrictos para la interposición de amparos, limitando el interés legítimo y restringiendo la posibilidad de acciones colectivas en defensa de derechos fundamentales. Esto ha generado preocupación entre expertos en derechos humanos, quienes opinan que la normativa puede afectar la protección de derechos sociales y colectivos, además de entorpecer la gestión pública. Aunque algunos legisladores de Morena han mencionado que aún se harán ajustes en el pleno, sectores de la sociedad civil advierten que este cambio podría disminuir la protección efectiva de derechos constitucionales, en un contexto donde la jurisprudencia busca fortalecer la protección de derechos humanos en México.
