República Dominicana no participará en el Mundial 2026, pero su importancia geopolítica en el evento es notable. La proximidad al mercado estadounidense, los lazos con México y Canadá, y su relación con Haití le otorgan un papel relevante en las conversaciones más amplias sobre el torneo, que van más allá de lo deportivo.
La candidatura conjunta de Estados Unidos, México y Canadá busca proyectar una América del Norte moderna e integrada. No obstante, estas naciones enfrentan diferentes desafíos en áreas como migración y comercio, convirtiendo al Mundial en un espacio de colaboración diplomática inédito en medio de complejidades políticas.
El torneo será un examen de cómo los países organizadores enfrentarán cuestiones críticas relacionadas con la inmigración y la seguridad. Desde las preocupaciones sobre el acceso de visitantes hasta las medidas necesarias para asegurar el evento, las diferencias entre Estados Unidos, México y Canadá resaltan la necesidad de trabajar juntos para gestionar estos aspectos.
En el ámbito caribeño, Haití retorna a una Copa del Mundo tras décadas de ausencia, lo que refleja su resiliencia. Sin embargo, la limitación del Caribe en grandes competiciones resalta la necesidad de un mejor desarrollo futbolístico, donde República Dominicana ha mostrado avances en infraestructura y formación, aunque todavía enfrenta obstáculos significativos.
A pesar de no competir en el campo, República Dominicana forma parte integral del contexto del Mundial 2026. La fuerte conexión con Estados Unidos en términos de comercio y comunidad genera un interés legítimo en el evento, convirtiéndolo en una oportunidad de visibilidad y fortalecimiento de los lazos en la región.
Con información de revistamercado.do

