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Violenta reunión en San Lorenzo termina con amenazas de desafiliación

La reunión en San Lorenzo terminó en violencia y amenazas de desafiliación tras un enfrentamiento entre dirigentes, agravando la crisis del club.

Por Redacción2 min de lectura
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La dirigencia del club quedó en crisis tras una discusión que casi termina en violencia, con el riesgo de expulsión por la intervención de la IGJ y presiones externas. Una reunión de alto nivel en San Lorenzo se convirtió en un episodio de tensión y violencia, evidenciando la profunda crisis institucional que atraviesa el club de Boedo. La cumbre, convocada por el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, buscaba ordenar los conflictos internos que aquejan a la institución; sin embargo, terminó en una disputa física y en duras amenazas relacionadas con la posible intervención de la Inspección General de Justicia (IGJ), organismo que actualmente regula las entidades deportivas y sociales en Argentina. Durante el encuentro, dirigentes como Marcelo Moretti y Matías Lammens enfrentaron tensiones con otros miembros de la dirigencia, en medio de reproches porudas, dineros y presiones del entorno. La situación escaló cuando se registraron enfrentamientos físicos entre algunos integrantes del consejo, que tuvieron que ser separados por figuras emblemáticas del club y referentes históricos, como Néstor Ortigoza. En medio de la tensión, el presidente del organismo rector del fútbol argentino advirtió que, si la IGJ avanza con una posible desafiliación, el club podría ser expulsado, situación que agravaría aún más su delicada situación financiera. En paralelo, se conoció que ciertos dirigentes continúan al frente del club a pesar de la adhesión de un sector de la hinchada y parte de la propia administración, que rechazan esas gestiones. Entre las internas, destaca la figura de Marcelo Moretti, quien admitió tener deudas con individuos vinculados a grupos de barras y con intereses económicos externos, lo que complica su permanencia en el cargo. La tensión se mantiene, y el plazo dado por la autoridad máxima del fútbol argentino para encontrar una solución oscila entre las 48 y las 72 horas. La crisis de San Lorenzo refleja una problemática mayor en el fútbol argentino,

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