Se propone diseñar productos innovadores que protejan a la población vulnerable ante extorsiones, desastres naturales y delitos, con coberturas asequibles. La industria aseguradora en México enfrenta un desafío central: extender la protección a quienes más lo necesitan pero menos acceso tienen. La falta de cobertura formal deja a millones de mexicanos expuestos a riesgos inmediatos como delitos, desastres naturales y pérdida de patrimonio, evidenciando la baja penetración de seguros en el país. Actualmente, menos de una cuarta parte de la población adultas posee alguna póliza, reflejando una necesidad urgente de productos financieros adaptados a la realidad local. La innovación en el sector busca responder a esta demanda mediante alianzas con comercios y plataformas digitales, además de promover modelos de mutualidad que incentiven el cuidado colectivo. Esta estrategia pretende ofrecer coberturas prácticas, asequibles y cercanas a la población laboral y emprendedora, especialmente en comunidades vulnerables, con el fin de reducir la desigualdad en la protección social y fortalecer la resiliencia ciudadana en un contexto de inseguridad persistente.
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