La toma de protesta de los nuevos ministros incluyó ceremonias tradicionales y un acercamiento sin precedentes con el gobierno y comunidades originarias, marcando un cambio en la imagen y relación del máximo tribunal. La incorporación de los nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) fue precedida por una ceremonia cargada de simbolismo indígena, en la que participaron médicos tradicionales y ofrendas con frutas, flores y maíz. Dichos ritos, realizados en el inicio del día en sitios como la pirámide de Cuicuilco, marcaron la apertura formal de una etapa distinta para el máximo tribunal mexicano, enfatizando la conexión con las raíces culturales tradicionales. Posteriormente, en un acto público en el Zócalo capitalino, los ministros recibieron bastones de mando de comunidades indígenas y afrodescendientes, un acto que refleja el intento de integrar la cosmovisión indígena en los símbolos del poder judicial. En el discurso, Hugo Aguilar, nuevo presidente de la Corte, prometió modernizar y democratizar el sistema judicial, destacando su origen indígena y la voluntad de trabajar por un cambio estructural. Además, el acercamiento con el gobierno fue evidente, ya que los ministros asistieron al primer informe de la mandataria Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, donde reafirmaron un compromiso por fortalecer la relación entre los poderes y promover un Estado de derecho más cercano a las comunidades. Este proceso representa una renovación simbólica y política del tribunal, en medio de un contexto social y electoral donde menos del 15% del electorado participó en las elecciones recientes.
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Nueva etapa en la Suprema Corte con ritual indígena y vínculo con el Poder Ejecutivo
La toma de protesta de los nuevos ministros de la SCJN incluyó rituales tradicionales indígenas y una cercanía inédita con el gobierno, simbolizando un cambio en el poder judicial.
Por Redacción1 min de lectura
