Tokio, Japón. - Yayoi Kusama ha logrado consolidar su legado artístico con obras que se han vendido por millones de dólares en subastas internacionales. Su escultura "White No.28", parte de la serie “Infinity Net”, rompió récords en Christie’s Nueva York al alcanzar los 7,109,000 dólares en 2014. Por otro lado, su obra "A Flower", creada en 2014, se vendió por cerca de 10 millones de dólares en una subasta en Asia.
Las visiones que Kusama desarrolló en su infancia se reflejan en sus distintivas creaciones basadas en lunares. Sus esculturas, especialmente las calabazas, y sus instalaciones inmersivas atraen la atención de un público numeroso y coleccionistas de arte. Entre sus colaboraciones comerciales más notables se encuentran marcas como Louis Vuitton y Lancôme.
Aunque enfrentó dificultades debido a su condición de mujer japonesa tras la Segunda Guerra Mundial, Kusama se destacó por sus innovadores ‘happenings’ en los años 60, donde experimentó con la pintura corporal y el uso de lunares. Además, lanzó una marca de ropa y fundó la "Iglesia de la autodestrucción", un espacio donde incluso ofició ceremonias.
Permaneció en un centro psiquiátrico en Tokio desde los años 70, eligiendo este entorno para trabajar en su arte hasta su muerte. A pesar de los desafíos, Kusama dejó una huella imborrable en el arte contemporáneo, con exposiciones exitosas en todo el mundo.
El Museo Tamayo en la Ciudad de México presentó una exposición que atrajo a miles de personas, mostrándose como un hito en la difusión de su obra en el país.
Con información de expansion.mx

