A pesar de las promesas de reparación, los ascensores del recinto legislativo siguen presentando riesgos y retrasos en su mantenimiento, afectando a empleados y visitantes. La situación en el Congreso estatal de Nuevo León continúa siendo un desafío para la seguridad y operatividad del edificio legislativo. La recurrente falla de los elevadores se ha convertido en un problema conocido, afectando a empleados y visitantes, como en incidentes recientes donde personas quedaron atrapadas tras fallos en los sistemas. En un episodio ocurrido esta semana, una asistente del diputado Heriberto Treviño y un trabajador de Transparencia estuvieron atrapados por más de 20 minutos, hasta que personal de la empresa Otis intervino para rescatarles y reiniciar los sistemas. Expertos señalan que las bajas de voltaje son la causa principal de las fallas, que han afectado incluso a legisladores como Armando Víctor Gutiérrez en múltiples ocasiones. Aunque las autoridades del Congreso aseguraron que las refacciones están en proceso, el retraso en la entrega de piezas ha prolongado el problema, generando riesgos para la seguridad del personal. Esta situación se suma a otros inconvenientes, como el deterioro en las instalaciones y el aumento del gasto en mantenimiento, que en 2025 se incrementó en más del 75 por ciento respecto al año anterior, alcanzando casi 18 millones de pesos destinados a conservar el edificio y sus sistemas. La falta de soluciones definitivas sigue siendo una prioridad para garantizar un entorno seguro y funcional en la sede legislativa.
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