Las autoridades reforzarán el trabajo conjunto con instituciones educativas y familias para diseñar planes de movilidad sin imponer obligatoriedad. El ámbito educativo en Nuevo León cuenta con un nuevo enfoque respecto al uso del transporte escolar, priorizando la colaboración entre autoridades, padres de familia y directivos. Aunque en meses pasados se mencionó la posibilidad de establecer el obligatoriedad del servicio como estrategia para aliviar la congestión vial, actualmente se descarta esa opción formalmente. En cambio, se promoverá la elaboración de planes de movilidad adaptados a cada institución, promoviendo soluciones específicas y consensuadas. Este proceso se enmarca en un esfuerzo por mejorar la circulación en zonas escolares sin imponer medidas que puedan generar resistencia o problemas legales. La iniciativa busca disminuir los problemas de tránsito, principalmente en escuelas particulares y centros educativos de gran tamaño, mediante la implementación de alternativas que mitiguen el impacto en la vialidad local. Los responsables han visitado cerca de un centenar de planteles en busca de buenas prácticas y casos de éxito, como los existentes en San Pedro Garza García, que han logrado reducir el caos vehicular alrededor de sus instalaciones. Este enfoque de trabajo conjunto refleja una tendencia en la gestión de movilidad escolar, que prioriza soluciones voluntarias y adaptadas a la realidad de cada comunidad, en línea con las mejores prácticas internacionales para mejorar la seguridad y la eficiencia del transporte en zonas educativas.
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