A pesar de las restricciones nacionales, el mercado clandestino de cigarros electrónicos continúa activo y en expansión en el área metropolitana y espacios públicos. A casi un año desde la entrada en vigor de una prohibición total a nivel federal, la comercialización de vapeadores en Nuevo León no solo persiste, sino que ha evidenciado un crecimiento en puntos de venta no autorizados. La prohibición, vigente desde hace varios meses, enfrenta desafíos en su aplicación, ya que los dispositivos se siguen adquiriedo en formatos variados, desde tiendas informales hasta plataformas digitales y máquinas expendedoras en plazas comerciales. El fenómeno se observa en diversas zonas del área metropolitana, donde se reporta la venta en barberías, bares y en puntos estratégicos como Contry, San Pedro, la zona Tec y Apodaca. La facilidad para acceder a estos productos, incluso en espacios públicos, refleja una falta de operativos efectivos y control por parte de las autoridades sanitarias. La percepción de seguridad entre los jóvenes y adolescentes, quienes consideran los vapeadores como una alternativa "más segura", fomenta su consumo e impide la contención de su mercado ilegal. Las autoridades sanitarias recalcan que, desde el 18 de enero de 2025, la venta y distribución de estos dispositivos continúa prohibida en todo el país, debido a los riesgos asociados para la salud, como daño pulmonar, enfermedades cardiovasculares y potenciales efectos neurológicos. Sin embargo, la dificultad en la vigilancia y el crecimiento de plataformas digitales permiten que el mercado clandestino siga activo, alimentado por la alta demanda entre los adolescentes, quienes acceden fácilmente a estos productos sin restricciones estrictas. Este escenario evidencia la necesidad de fortalecer los operativos, la regulación y las campañas de concienciación para reducir el consumo de vapeadores en la región, protegiendo especialmente a los grupos vulnerables.
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