Mérida, Yucatán. - La península de Yucatán enfrenta un déficit energético que la posiciona como una de las zonas más vulnerables del país, según Alberto Ojeda Arauza, presidente del Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas de Yucatán. A pesar de estar conectada al Sistema Nacional de electricidad, Yucatán depende de una sola línea de 400 kilovoltios que enlaza Escárcega y Ticul, lo que limita su capacidad ante emergencias.
Ojeda Arauza advierte que la falta de una cultura del ahorro y uso eficiente de la energía agrava la situación. Indica que la mayoría de los consumidores priorizan el costo inicial de los aires acondicionados sin considerar su eficiencia energética, lo que impacta sus recibos de luz a largo plazo.
El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) se ve forzado a desconectar circuitos no prioritarios durante contingencias, afectando a colonias y áreas residenciales, mientras se asegura el suministro a hospitales y servicios esenciales. En el último apagón, este enfoque permitió que las centrales eléctricas de Mérida y Valladolid mantuvieran su operación en algunas zonas.
“Más del 70% del gas natural que se usa para generar electricidad en México se importa de Estados Unidos”, señala Ojeda Arauza. Este hecho incrementa los riesgos asociados a la operación de la red, que ya enfrenta problemas de mantenimiento. Los postes de concreto presentan deterioros significativos y hay transformadores que no han recibido servicio en más de 15 años.
La falta de atención a la infraestructura eléctrica en la península de Yucatán plantea un desafío urgente que requiere la acción tanto de las autoridades como de la ciudadanía a fin de evitar posibles crisis energéticas futuras.
Con información de yucatan.com.mx

