Ciudad de México, CDMX. - La detección temprana del cáncer de mama no asegura el acceso inmediato a tratamientos médicos en México, como lo demuestran las experiencias de Leticia, de 60 años, y Laura, de 34. Ambas pacientes enfrentan desafíos significativos en el sistema de salud, a pesar de haber sido diagnosticadas en etapas tempranas.
Leticia fue diagnosticada en abril de este año y, aunque accedió a atención en FUCAM, señala que si hubiera optado por un hospital público, su situación sería más complicada debido a los prolongados tiempos de espera para las consultas. Su próxima cita está programada para noviembre, lo que resalta las deficiencias en el sistema de salud.
Por su parte, Laura recibió su diagnóstico en junio de 2020 y ha enfrentado dificultades propias, como el transporte hacia clínicas oncológicas. A pesar de la apertura de nuevas instalaciones en Gustavo A. Madero, afirma que muchas carecen de insumos y medicamentos. “Las clínicas tienen lo básico, pero no ofrecen tratamientos como quimioterapia”, lamenta Laura.
En México, la mortalidad por cáncer de mama supera los 18 fallecimientos por cada 100 mil mujeres, y en ciertas regiones del norte, esta cifra supera los 25. A pesar de las campañas para sensibilizar a la población, Laura cuestiona la efectividad de los servicios post-diagnóstico, pues resalta que la falta de recursos limita la atención integral.
La historia de estas mujeres evidencia que, más allá del diagnóstico temprano, persisten obstáculos de acceso a medicamentos y atención adecuada. “Debemos cuidar nuestro cuerpo y atender cualquier cambio, a pesar del miedo al diagnóstico”, concluye Laura.
Con información de eluniversal.com.mx

