Ciudad de México, CDMX. - El personal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) regresará a las calles este viernes, sumándose a la tercera marcha en un mes para demandar mejores condiciones laborales y un aumento salarial del 10%. La protesta está motivada por el descontento acumulado por la falta de equipos, medicamentos y especialistas en el sistema de salud público.
Las recientes medidas anunciadas por el director del IMSS, Zoé Robledo, incluyen un incremento del 4% en el salario y otro 4% en prestaciones, así como un plan para estabilizar a 11,000 trabajadores y contratar a 2,500 especialistas. Sin embargo, estas acciones no han logrado poner fin a las protestas, que continúan a pesar de un anuncio de un desembolso de 12,000 millones de pesos (aproximadamente 620 millones de dólares).
Los testimonios de los trabajadores reflejan el descontento. Israel Palacios, camillero, comparte su experiencia sobre ambulancias en mal estado y la presión de atender a más pacientes de los necesarios. María Isabel Corral, médica anestesista, señala que la falta de materiales y equipos afecta directamente la atención a los pacientes, denunciando que pequeños detalles pueden llevar a la suspensión de cirugías importantes.
“Hemos llegado al hartazgo, por eso nos encontramos en las calles y no en los hospitales”, afirman los profesionales que mantienen plantones frente a las instalaciones del IMSS en la capital. Los manifestantes piden la destitución del presidente del sindicato, Rafael Olivos, argumentando que su salida podría desencadenar una serie de cambios necesarios para atender sus demandas.
El futuro inmediato se vislumbra incierto. La próxima movilización está programada para este viernes, mientras los trabajadores continúan presionando por mejoras tangibles en su salario y condiciones de trabajo.
Con información de elpais.com

