El 17 de agosto de 1999, en medio del océano Atlántico, dos automóviles, un Volkswagen Passat y un Ford Taunus, fueron avistados a la deriva con dos jóvenes italianos sobre ellos. Marco Amoretti, de 23 años, y Marco De Candia, de 21, habían iniciado su travesía desde La Palma, en las Islas Canarias, casi cuatro meses atrás, para cumplir el sueño de su padre enfermo, Giorgio Amoretti.
Datos clave
- Quién: Marco Amoretti y Marco De Candia
- Qué: Cruzaron el Atlántico en autos flotantes
- Dónde: Océano Atlántico, de La Palma, España
- Cuándo: Comenzaron el viaje el 4 de mayo de 1999
La historia comienza con Giorgio Amoretti, un fotógrafo de aventuras conocido por sus travesías inusuales. Durante su vida, había manifestado su deseo de cruzar el Atlántico en un automóvil flotante, un proyecto que le tomó años desarrollar. Giorgio, también conocido por su activismo social, había diseñado un coche adaptado para navegar, pero su enfermedad le impidió realizar su sueño. Al recibir un diagnóstico terminal de cáncer en 1998, sus hijos decidieron que era momento de hacer realidad su deseo.
¿Qué desafíos enfrentaron durante el viaje?
Durante el trayecto, los jóvenes enfrentaron numerosos obstáculos. La travesía se complicó cuando, tras iniciar su aventura, los coches comenzaron a girar en círculos durante once días, antes de que dos de los hermanos fueran rescatados. Con algunos peligros superados, Marco y De Candia continuaron solos, adaptándose a la vida en el mar. A pesar de las dificultades, descubrieron que el océano no era solo un adversario; se convirtieron en parte de un entorno único, viviendo una experiencia de inmersión total.
Además de su aventura, el viaje tenía un propósito más profundo. Marco Amoretti creció bajo la influencia de su padre, quien fue un personaje polifacético, mentor y figura inspiradora. Su legado impulsó a Marco y a su compañero a realizar una travesía destinada no solo a cruzar el océano, sino a honrar el espíritu de su padre.
El deseo de Giorgio Amoretti, un hombre que exploró tanto el mundo físico como las ideas sobre el papel de la familia en la sociedad, se convirtió en la fuerza motriz detrás de este viaje extraordinario. Su anhelo de cruzar el mar fue más que una aventura; reafirmó la importancia de los sueños y los lazos familiares, dejando una huella imborrable en la vida de sus hijos.
Con información de bbc.com

