Zucaina, Castellón. - Este 23 de octubre se cumplen 59 años de la devastadora tormenta que azotó Zucaina, donde la maestra Lolita Pérez envió a los niños a casa al notar los primeros signos de mal tiempo. Sus acciones, tomadas en 1967, se recuerdan como clave para prevenir tragedias mayores en un evento que dejó graves daños en la región.
La mañana del 23 de octubre de 1967, el cielo se oscureció repentinamente. Según testimonios recopilados en años posteriores, la maestra actuó de inmediato y permitió que los alumnos regresaran a sus hogares, justo antes de que comenzara la tormenta, caracterizada por intensas lluvias, granizo y tormentas eléctricas. Poco después, el agua inundó las calles del pueblo, llevándose consigo tierras de cultivo y arrastrando estructuras en la cercanía de la rambla de Santa Ana.
Los impactos de la tormenta no solo se sintieron en Zucaina, sino también en localidades vecinas. Este fenómeno ha sido catalogado como la ramblada más grave del siglo XX en la zona. La recopilación de historias por parte de Inmaculada Cabedo Andreu y Toni Barrera Escoda ha permitido preservar la memoria de aquellos momentos, ayudando a recordar a quienes vivieron la tragedia y a quienes reconstruyeron la ermita de Santa Ana.
La tormenta rebasó la capacidad de los pluviómetros, y la lluvia en algunas partes pudo haber superado los 200 litros por metro cuadrado en cortos periodos. Las mediciones directas no se realizaron, lo que mantiene abierto el debate sobre la cantidad exacta de agua que cayó aquel día.
La DANA, núcleo de aire frío que generó la tormenta, ayudó a agravar el desbordamiento, transformando el paisaje y dejando una huella imborrable en la memoria colectiva.
Con información de elperiodic.com

