En América Latina, el poder tiene memoria. Las estrategias políticas que parecen nuevas muchas veces no lo son. El lenguaje cambia, los trajes también. Pero las estructuras detrás del poder, las formas de acumularlo y justificarlo, suelen repetirse. La reciente reforma constitucional en El Salvador, impulsada por Nayib Bukele, es el ejemplo más reciente de esta memoria autoritaria. El 31 de julio de 2025, la Asamblea Legislativa dominada casi en su totalidad por el partido oficialista Nuevas Ideas aprobó una serie de cambios que permiten la reelección presidencial indefinida, extienden el mandato presidencial a seis años, y eliminan la segunda vuelta electoral. El país pasará de elegir a su presidente cada cinco años a hacerlo cada seis, y lo hará con reglas diseñadas para favorecer al actual mandatario. No se trata solo de una cuestión técnica. Es un movimiento político con implicaciones históricas. Y para entenderlo, hay que mirar más allá de Bukele. Hay que mirar hacia atrás. En los años noventa, Argentina atravesaba su propio momento Bukele. El país estaba sumido en una hiperinflación devastadora, una crisis institucional profunda y un desencanto generalizado con la clase política tradicional. En ese contexto emergió Carlos Menem, un líder peronista con un estilo excéntrico, tono coloquial y promesas de modernización. Menem llegó con un discurso populista que denunciaba a las élites, prometía una “revolución productiva” y se apoyaba en su carisma para desactivar resistencias. Pronto abandonó los principios históricos del peronismo y abrazó las políticas neoliberales del consenso de Washington, privatizaciones, apertura comercial, reducción del Estado. Pero lo más importante no fueron las políticas, sino cómo construyó su poder. Menem reformó la Constitución en 1994 para permitir su propia reelección, amplió la Corte Suprema con jueces afines y debilitó sistemáticamente los contrapesos institucionales. Gobernó con mano firme, disfrazada de modernización. Y lo hiz
Editorial
Crónica de una dictadura anunciada: Bukele y el ocaso democrático de El Salvador
En América Latina, el poder tiene memoria. Las estrategias políticas que parecen nuevas muchas veces no lo son. El lenguaje cambia, los trajes también. Pero las estructuras detrás del poder, las formas de acumularlo y justificarlo, suelen repetirse. La reciente reforma constituci
Por Alan Yahir Sandoval Huerta6 min de lectura
