En el marco de la actual reforma judicial, la ciudadanía mexicana enfrenta un reto mayor: no basta con observar las modificaciones institucionales, es indispensable conocer y ejercer los derechos humanos que integran el llamado bloque de constitucionalidad . En otras palabras, aquellos derechos consagrados en la Constitución y en los tratados internacionales ratificados por México, que se erigen como la base inderogable de la democracia representativa. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la histórica Contradicción de Tesis 293/2011, determinó que los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales tienen la misma jerarquía, constituyendo un estándar de protección reforzado. Este criterio, que abrió las puertas al control difuso de constitucionalidad y convencionalidad, consolidó la idea de que los jueces —y cualquier autoridad— están obligados a interpretar siempre a favor de la persona, bajo el principio pro persona . Pero el papel ciudadano no es pasivo. Si el juez, sea electo o designado, desconoce tus derechos humanos o intenta reducir su alcance, la obligación de defensa comienza en ti mismo: en conocer al menos los mínimos indispensables que garantizan tu dignidad. Estos incluyen el derecho a la vida, a la igualdad, al debido proceso, a la libertad personal, a la no discriminación, a la presunción de inocencia, al acceso a la justicia y a la protección judicial efectiva. Son la piedra angular que sustenta el Estado mexicano y que ningún rediseño judicial puede menoscabar. El riesgo de una reforma que coloca jueces bajo esquemas de elección popular radica en que la imparcialidad y el profesionalismo puedan verse comprometidos frente a intereses coyunturales. Sin embargo, cuando la ciudadanía se sabe titular de derechos y conoce su alcance, la legitimidad no depende únicamente de los operadores judiciales, sino de la fuerza social que impide retrocesos. La verdadera democracia no se funda en la voluntad de mayorías vol
Editorial
Derechos Humanos, el Escudo Ciudadano ante la Reforma Judicial
En el marco de la actual reforma judicial, la ciudadanía mexicana enfrenta un reto mayor: no basta con observar las modificaciones institucionales, es indispensable conocer y ejercer los derechos humanos que integran el llamado bloque de constitucionalidad. En otras palabras, aqu
Por Gerardo Tamez González2 min de lectura
