El Congresista
Editorial

Donald Trump un mediador mediático y corporativo: la paz como contrato comercial, no como proceso de paz duradera entre naciones

Donald Trump promete llevar la paz a Ucrania como quien cierra un trato inmobiliario: rápido, mediático y sin testigos incómodos. La historia reciente demuestra que los acuerdos firmados como contratos intercambiando concesiones por promesas son frágiles. La diplomacia transaccio

Por Roberto N. Guerrero-Vega4 min de lectura
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Donald Trump promete llevar la paz a Ucrania como quien cierra un trato inmobiliario: rápido, mediático y sin testigos incómodos. La historia reciente demuestra que los acuerdos firmados como contratos intercambiando concesiones por promesas son frágiles. La diplomacia transaccional puede generar titulares, pero rara vez construye paz duradera. En los últimos 30 años se han firmado 2,144 acuerdos de paz en más de 170 procesos (PA-X Peace Agreement Database, 2025). Sin embargo, de 259 conflictos, 159 volvieron a estallar (PRIO, 2016). La firma de un papel no garantiza la paz. Los Acuerdos de Minsk (2014–2015) muestran los riesgos de la paz transaccional: ceses al fuego frágiles, compromisos vagos y ausencia de garantías verificables. El resultado fue la escalada bélica que culminó en la invasión rusa de 2022 (Walter, 2015). La mediación efectiva no se limita a alcanzar un acuerdo, sino a transformar la relación entre las partes. Según el Harvard Negotiation Project (Fisher, Ury & Patton, 2011), separar a las personas del problema y centrarse en intereses, en lugar de posiciones rígidas, es esencial para construir acuerdos sostenibles. La propuesta de Donald Trump para mediar entre Rusia y Ucrania se asemeja más a un negocio cerrado: territorio por seguridad, sanciones por acceso económico. Los Acuerdos de Minsk muestran que cuando el proceso queda subordinado al resultado inmediato, los conflictos se reavivan en cuestión de meses (PA-X Peace Agreement Database, 2025). La experiencia internacional indica que los acuerdos de paz que carecen de mecanismos de verificación robustos y garantías externas tienden a fracasar. Dayton (1995) ejemplifica cómo la supervisión de la OTAN y la ONU permitió la estabilidad de Bosnia tras la guerra, aunque con tensiones latentes (Cohen, 2001). En cambio, Minsk careció de observadores efectivos, y las promesas quedaron en papel, recordando que un contrato sin notario ni testigos es solo un papel mojado (UCDP, 2021). La legitimidad y la

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