México se define a menudo por una narrativa oficial del mestizaje que oculta profundas desigualdades. La idea de una mezcla homogénea étnica sirve de cobertura para estereotipos arraigados que siguen marcando la movilidad social. A pesar del discurso de unidad nacional, la pretensión de un país sin distinciones esconde una polarización real, basada en color de piel, origen indígena o estatus económico. En el fondo, el país nutre los estereotipos que dice combatir, y al mismo tiempo amplía la escisión entre quienes gozan del privilegio y quienes cargan con el peso de ser los “otros”. Un informe del Centro de Estudios Espinosa Yglesias reveló que el 57 % de las personas con piel oscura viven en pobreza, frente al 34 % con piel clara; en el caso de las mujeres el porcentaje asciende al 62 % (El País, 2025). Además, el color de piel determina diferencias en escolaridad y salarios, evidenciando que el racismo no es solo una actitud, sino una estructura funcional que perpetúa la desigualdad. Es un hecho: en México, el tono de piel sigue siendo una barrera real para el acceso a derechos, oportunidades y reconocimiento. El llamado “racismo oculto” —que se manifiesta en microagresiones, exclusiones simbólicas y estereotipos mediáticos— continúa normalizado. Se trata de una violencia silenciosa, reproducida incluso por quienes se consideran “progresistas”. El uso de expresiones como “indio”, “prieto” o “naco” sigue presente en el lenguaje cotidiano, reforzando una jerarquía cultural no explícita, pero profundamente interiorizada. En los medios, los personajes indígenas o morenos suelen representar pobreza, ignorancia o servidumbre. Mientras tanto, los protagonistas blancos dominan la narrativa del éxito y la aspiración. En julio de 2025, un caso viral dejó al descubierto la crudeza del racismo explícito: una mujer blanca, identificada como Ximena Pichel, insultó a un agente de tránsito con frases como “odio a los negros como tú” y “pinche indio” en la colonia Condesa de Ciuda
Editorial
México: entre estereotipos, racismo estructural y grieta social
México se define a menudo por una narrativa oficial del mestizaje que oculta profundas desigualdades. La idea de una mezcla homogénea étnica sirve de cobertura para estereotipos arraigados que siguen marcando la movilidad social. A pesar del discurso de unidad nacional, la preten
Por Felipe de Jesús Marañón Lazcano3 min de lectura

