Ciudad de México, CDMX. - Las redes sociales han revolucionado la comunicación entre los jóvenes en México, pero también han generado un efecto adverso en su bienestar emocional. Tras más de 26 años de trabajo con adolescentes, se ha observado que estas plataformas pueden influir negativamente en la autoestima y la conexión emocional de los jóvenes.
El número de seguidores y la cantidad de "me gusta" se han convertido en indicadores de aceptación para muchos. Una publicación que no recibe la respuesta deseada puede conducir a la frustración y al rechazo, generando una comparación constante con las vidas "perfectas" de otros. Esto distorsiona la percepción de la realidad, ya que los adolescentes suelen enfrentarse a una imagen editada y poco realista de la vida ajena.
"El verdadero reto educativo es enseñar a los estudiantes a usar la tecnología sin que afecte su bienestar emocional", afirma un experto en el tema. Esta dualidad se manifiesta en la dificultad que algunos jóvenes presentan para llevar a cabo interacciones significativas en persona, a pesar de pasar horas comunicándose en línea.
El papel de los adultos resulta crucial en esta dinámica. Los padres no solo deben supervisar el tiempo frente a la pantalla, sino también interesarse por los contenidos que sus hijos consumen y las emociones que estos provocan. La educación digital y el pensamiento crítico son anotaciones esenciales que deben incluirse en las aulas.
Para los adolescentes, es fundamental contar con espacios seguros donde puedan explorar sus errores sin ser juzgados. Esto, junto con un sentido equilibrado de identidad, ayudará a cimentar relaciones auténticas que van más allá del número de seguidores. La tecnología y las redes sociales son herramientas que pueden ser aprovechadas con juicio, siempre y cuando se fortalezcan los vínculos reales.
Con información de zocalo.com.mx

