Ciudad de México, CDMX. - La Asamblea General de las Naciones Unidas ha calificado a México como el "epicentro" de la violencia del crimen organizado, un pronunciamiento que complica las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y reabre debates sobre intervencionismo en la región. La afirmación se produce en un contexto donde el presidente estadounidense ha comparado la amenaza de los cárteles con la del grupo terrorista ISIS.
Este enfoque de clasificar el crimen organizado transnacional como terrorismo busca reconfigurar principios del derecho internacional, lo que podría facilitar intervenciones militares unilaterales en naciones vecinas. Tal narrativa implica que las instituciones mexicanas carecen de control y voluntad política para enfrentar el problema, lo que crea un precedente peligroso para la soberanía nacional.
Cabe resaltar que los cárteles de la droga no operan de forma aislada. El elevado consumo de opioides en Estados Unidos, junto con el tráfico ilegal de armas que provienen de ese país, alimentan la crisis en México. Este contexto económico beneficia a las mafias, que sostienen operaciones multimillonarias a partir de estas dinámicas.
La "guerra contra las drogas" en México, sostenida durante cinco décadas, ha fracasado al no reducir la oferta ni la demanda. Analistas apuntan que exigir responsabilidades a México en foros internacionales sin abordar el tráfico de armas ni implementar políticas de salud pública en Estados Unidos es una señal de diplomacia unilateral.
En este momento, la situación exige un enfoque más cooperativo entre México y Estados Unidos para abordar el narcotráfico. La construcción de paz y seguridad regional no será posible a través de amenazas, sino mediante la colaboración efectiva y el reconocimiento de los problemas que comparten ambas naciones.
Con información de horacero.com.mx

