El gobierno eliminó el Fondo de Desastres Naturales, acusándolo de burocracia y corrupción, y creó un nuevo mecanismo para gestionar emergencias en México. En 2021, el gobierno mexicano decidió extinguir el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), un mecanismo establecido en 1996 para apoyar la rehabilitación de infraestructura afectada por fenómenos naturales como huracanes y sismos. La decisión se fundamentó en que este fondo había acumulado prácticas burocráticas y prácticas de corrupción que dificultaban su uso eficiente y transparente. Originalmente, el Fonden movilizaba recursos públicos mediante procedimientos complejos y tehurnos comités de evaluación técnica con participación federal y estatal que decidían la habilitación del apoyo financiero. Además, en los años recientes, las reglas de acceso se habían simplificado, pero persistían denuncias de irregularidades y desvíos de recursos. La directora del programa, la jefa del gobierno que la sucedió, explicó que la eliminación del fondo forma parte de una estrategia para mejorar la gestión de emergencias, garantizando mayor rapidez y transparencia en la asignación de recursos. En lugar del Fonden, se implementó una nueva Unidad para la Atención de Emergencias Naturales, bajo la coordinación de la Coordinación Nacional de Protección Civil, con lineamientos claros para el financiamiento y apoyo a las autoridades locales en tiempos de crisis. Esta transición surge en un contexto de austeridad y esfuerzos por reducir fondos y fideicomisos considerados como focos de posibles ilícitos, en un marco de reformas profundas en el gasto público federal. La historia del Fonden refleja una evolución en la política de protección civil en México, en la que las autoridades buscan equilibrar la gestión eficiente de recursos con la transparencia y la lucha contra la corrupción, aspectos fundamentales para construir una respuesta efectiva frente a desastres naturales cada vez más frecuentes y devastadores.
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