Dos movimientos en minutos en la región del Pacífico han motivado monitoreo y prevención ante la posibilidad de réplicas en zonas con alta actividad tectónica. El domingo 3 de diciembre, la región del Pacífico mexicano fue escenario de dos movimientos telúricos registrados en un intervalo de apenas cinco segundos, lo que ha generado inquietud sobre la posible existencia de un enjambre sísmico. La primera sacudida ocurrió cerca de Cihuatlán, con una magnitud de 5.0, mientras que la segunda, de magnitud 4.6, fue localizada cerca de Manzanillo. Ambos eventos se dieron en zonas conocidas por su alta actividad tectónica debido a la interacción de las placas en esa área. Este fenómeno, caracterizado por la ocurrencia de varios sismos en un período reducido en una misma región, requiere atención especial por parte de las autoridades. Aunque los sismos no tuvieron mayor intensidad y no se emitieron alertas para la Ciudad de México, sí movilizaron sistemas de monitoreo que aseguran una vigilancia constante ante posibles réplicas o movimientos adicionales. La actividad en la región del Pacífico mexicano se debe a la dinámica de las placas tectónicas que causa frecuentes eventos sísmicos en esa zona, considerada una de las áreas con mayor riesgo sísmico en el país. Hasta el momento, no se reportan daños ni afectaciones mayores, pero protección civil mantiene una vigilancia activa y recomienda a la población seguir informándose mediante canales oficiales para estar preparada ante eventuales réplicas o movimientos significativos. La zona continúa en alerta, dado que los sismos en esa región suelen ser seguidos por eventos subsecuentes que requieren atención inmediata y preparación adecuada.
