La propuesta busca ampliar las leyes de "bandera roja" tras un tiroteo que dejó 18 víctimas en Lewiston, en un contexto de alta posesión de armas y baja criminalidad. Maine se encuentra en proceso de aprobar una legislación que fortaleciera las restricciones para el acceso a armas de fuego, en respuesta a la trágica masacre ocurrida en octubre de 2023 en Lewiston, donde un soldado retirado causó la muerte de 18 personas en un local de diversión nocturna. La iniciativa propone ampliar la actual "ley de bandera amarilla", que permite que las autoridades actúen para retirar armas en casos de riesgos, y sumaría a Maine a más de 20 estados que utilizan leyes de "bandera roja" incluyendo la participación de familiares en las solicitudes de intervención. Este desarrollo legislativo surge en medio del análisis posterior al ataque, en el que se evidenció que hubo varias oportunidades para evitar la tragedia por parte de instituciones militares y civiles, pero la ley vigente fue difícil de aplicar. Los defensores del proyecto argumentan que una regulación más estricta sería fundamental para prevenir futuros incidentes similares y salvar vidas, citando casos internacionales donde controles más firmes han reducido la violencia con armas. Sin embargo, grupos opositores, incluyendo sectores republicanos y defensores del derecho a portar armas, afirman que Maine tiene un bajo nivel de criminalidad y un elevado porcentaje de población armada, por lo que consideran la reforma potencialmente innecesaria y confusa. La investigación legal del ataque continúa, y familiares de víctimas han demandado a instituciones militares, alegando que alertas sobre el comportamiento violento del atacante no fueron debidamente atendidas, lo que habría impedido la tragedia. Expertos también mencionan que las políticas preventivas del control de armas deben considerar equilibrar derechos y seguridad pública para tener un impacto efectivo.
