Las autoridades financieras destacan un control en el gasto y un crecimiento en los ingresos que fortalecen la disciplina fiscal del país en medio de un año desafiante. En agosto, las finanzas públicas mexicanas mostraron un déficit presupuestario de aproximadamente 581 mil millones de pesos, un resultado que refleja una gestión fiscal más rigurosa y una recuperación de los ingresos del gobierno. La cifra fue menor a la estimada, señalando un avance en la disciplina fiscal que busca brindar confianza a los inversionistas en un contexto económico complejo para 2024. El incremento en los ingresos del Estado se sostuvo principalmente en la recaudación tributaria. Durante los primeros ocho meses del año, los recursos provenientes de impuestos aumentaron en términos reales, superando la proyección en más de 100 mil millones de pesos. Específicamente, el Impuesto sobre la Renta elevó sus ingresos en casi 7%, mientras que el IVA creció en torno a 6%. Este fenómeno se atribuye a un mercado laboral más activo, con mayor formalidad y un consumo resilient, además de la mejora en aduanas y tarifas en importaciones, que aportaron un impulso adicional. A pesar de estos avances, las finanzas del país enfrentan retos significativos con Pemex, cuyo volumen de ingresos cayó casi 16% en términos reales. La baja se atribuye a una menor producción y precios internacionales del petróleo, afectando las estadísticas globales del gasto público. Aunque Fitch mejoró su calificación tras una operación respaldada por el gobierno, la situación de Pemex continúa siendo un factor limitante. Frente a estos desafíos, la Secretaría de Hacienda implementó una estrategia de reducción en el gasto público, disminuyendo en 3.6% en términos reales. Sin embargo, algunos rubros sociales se protegieron, como la educación y la protección social, que registraron incrementos. La inversión física también mostró su solidez, alcanzando 510 mil millones de pesos, cifra que, aunque menor al año electoral de 2024, se
