Cupertino, California. - Apple ha presentado su nueva MacBook Pro con pantalla táctil, marcando un cambio significativo después de diez años de controversias y dudas sobre esta tecnología en sus computadoras. La decisión, que contrasta con la postura anterior de la compañía, responde a la creciente demanda de los usuarios profesionales que buscan interactuar más directamente con sus dispositivos.
Durante años, Apple se había mostrado reacia a integrar pantallas táctiles en sus Macs, sosteniendo que el diseño de macOS y la experiencia de uso con trackpads y ratones competían con esta opción. En 2021, el entonces ejecutivo Phil Schiller afirmaba que “no se puede optimizar para ambos” mundos, refiriéndose a la interfaz de usuario de iOS y macOS. Sin embargo, los avances en tecnología de pantallas y en los chips personalizados permitieron a la empresa reconsiderar su posición.
Johny Srouji, director de hardware de Apple, explicó que la convergencia de múltiples innovaciones en silicio y pantallas facilitó la integración de la pantalla táctil. “Diez años es muchísimo tiempo. Han cambiado muchas cosas”, afirmó Srouji. La MacBook Pro ahora se presenta como una herramienta que coloca el control en manos del usuario, adaptándose a las expectativas de una nueva generación de creadores y profesionales.
Greg Joswiak, vicepresidente de marketing de Apple, alabó la función táctil como un aspecto necesario para aquellos usuarios que requieren funcionalidades avanzadas. Reconoció que muchos de sus clientes ya usan dispositivos como el iPhone y el iPad, lo que les hace esperar la misma interacción de su laptop. “Hay una generación de jóvenes creadores que usan nuestras MacBook Pro y que esperan poder interactuar directamente con la pantalla”, subrayó.
La MacBook Pro con pantalla táctil representa un esfuerzo renovado de Apple por ajustarse a las necesidades del mercado. Con esta nueva dirección, la compañía busca satisfacer la demanda de herramientas más versátiles y funcionales en un horizonte tecnológico en constante evolución.
Con información de es.wired.com

